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Varón o macho que ha engendrado. Varón o macho, respecto de sus hijos. Macho en el ganado destinado a la procreación. Cabeza de una descendencia, familia o pueblo. para referirse a ciertos religiosos y a los sacerdotes. Origen, principio. Autor de una obra de ingenio, inventor de otra cosa cualquiera. Primera persona de la Santísima Trinidad. El padre y la madre. antepasados. Muy grande.

“Lo siento, hijo, me he equivocado”

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¿Quieres que tu hijo aprenda a ser flexible? Pues aquí tienes las palabras mágicas…

“Lo siento, me he equivocado”


Disculparnos ante nuestros hijos lo consideramos en ocasiones como falta de autoridad o debilidad. Sin embargo, lejos de ser eso se trata de la actitud más eficaz para enseñarles que no debemos temer a los errores, que nosotros también nos equivocamos y que reconociéndolo podemos buscar alternativas. Cuando dices esta frase honestamente eres un modelo de flexibilidad cognitiva y tu prestigio crece ante ellos proporcionalmente a tu valor y sinceridad.

A veces, “echarte atrás” en una decisión no es debilidad sino un modelo de coherencia: “¿Sabes lo que te digo? Te he dicho que no pero me he equivocado; no lo había pensado con calma. Lo he pensado mejor y creo que tienes razón. Puedes volver a las 21,00h en lugar de las 20,00h. Prefiero que te acompañen a casa más tarde a que vengas solo antes”.
Tus hijos tienen derecho a decirte que no están de acuerdo contigo y por qué. En esos casos en que legítimamente tengan razón, debemos reconocerlo y cambiar de opinión.

fuente:
Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos

¡Quieren ir de fiesta! ¿Los dejamos? ¿Cuándo? ¿A dónde?

Fiestas de adolescentes, ¿cómo decidir si deben ir?

Foto: ISTOCK Ampliar foto

Adolescencia, primeras salidas y fiestas. ¿Deben ir los adolescentes a estas fiestas? ¿Cómo estar seguro de que no habrá nada perjudicial en estos eventos? ¿Puedo confiar en mis hijos? Estas son algunas preguntas que asaltan a los padres en estas situaciones, no hay que cortarles las alas, pero sí habrá que establecer normas y llegar a acuerdos para permitir que los hijos de estas edades participen en estas actividades.

La importancia de socializar en la adolescencia

No se debe impedir al adolescente acudir a este tipo de eventos ya que en estas edades es muy importante socializar. Crear un grupo de amigos y sentirse integrado en él es de vital importancia en los adolescentes. Sin embargo habrá que estar atento al círculo con el que se relaciona y al tipo de actividades.

Una cosa es aceptar que el niño debe relacionarse más allá de la familia y otra es permitir que estas amistades le perjudiquen. Para asegurarse de que esto no ocurre lo mejor es una buena educación que haga que los hijos sepan elegir bien su grupo de amigos en función los valores aprendidos en casa.

Charlar con los adolescentes

Los padres deben hablar con sus hijos adolescentes antes de que estos acudan a una fiesta. La comunicación es la mejor herramienta. Aquellos progenitores que hablan con sus niños sobrealcohol y drogas, tienen más posibilidades de que finalmente estos menores no consuman estos productos una vez que se hagan mayores.

También es recomendable que los padres conozcan a los amigos de sus hijos. Siempre es más seguro permitir que un adolescente acuda a la fiesta que organiza su círculo de amigos más cercano que a aquella que ha realizado un nuevo grupo que es totalmente ajeno a la familia. La información es poder en estos casos.

Para saber cómo son esos amigos, los padres debemos esforzarnos por conocerlos. Tenemos que estar en contacto con ellos y los otros padres, invitarlos a casa para ver cómo se comportan, charlar mucho con nuestros hijos sobre cómo van sus relaciones de amistad para detectar cualquier posible problema antes de que se agrave.

Establecer normas para las salidas nocturnas

Los padres deberán permitir que sus hijos adolescentes acudan a fiestas si hacen que ellos cumplan determinadas normas. Conviene negociar las salidas nocturnas con los hijos adolescentes. Estas son algunas de las normas que se pueden negociar:

– Los adolescentes deben comunicar a los padres dónde tendrá lugar la fiesta. Si esta se produce en casa de un amigo y posteriormente se traslada a algún otro recinto, los progenitores deben tener noticia de ello y en caso de no dar su consentimiento, los hijos deben volver al hogar.

Tiempo límite. El adolescente y el padre deben acordar una hora de regreso que debe cumplirse escrupulosamente. Esta es una excelente manera de comprobar el nivel de responsabilidad que tiene el hijo.

Hablar con los hijos. El adolescente debe tener una charla con sus padres sobre determinados asuntos. Por ejemplo, hay que plantearles qué van a hacer en caso de que haya presencia de alcohol. También hay que hacerles ver que en el supuesto de que aparezca una situación que no controlen, deberán llamar a algún adulto para poner solución.

fuente: 
Damián Montero – hacerfamilia.com

Contador El 86 por ciento de los niños de 13 años tiene teléfono móvil

El 40% de los niños menores de 9 años ya tienen Smartphone
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Tres de cuatro niños de 12 años en España ya posee un teléfono móvil. Este número aumenta a partir de los 13 años, ya que el porcentaje de menores que tiene un Smartphone a esta edad es del 86%. Así lo indica la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares realizada por el Instituto Nacional de Estadística, INE.

Aumento de 2,8 puntos

La encuesta del INE refleja cómo las nuevas tecnologías se han introducido en las generaciones más jóvenes. Si se comparan estos datos con el mismo trabajo de 2015 se comprobará que el número de menores de entre 10 y 15 años que poseen un teléfono ha aumentado 2,8 puntos porcentuales. Un crecimiento que se ha producido por tercer año consecutivo y que se prevé aumente en 2017.

Esta encuesta ha comprobado el uso de otros dispositivos por parte de las nuevas generaciones. En este sentido el 94,5% de los menores de entre 10 y 15 años usa el ordenador asiduamente. Una prueba que demuestra cómo las nuevas tecnologías están cada más presentes en la vida de los más jóvenes.

Smartphone para navegar

Los jóvenes de entre 10 y 15 años navegan por la red con asiduidad. Su herramienta favorita para ello es el Smartphone, medio empleado por el 93,3 por ciento de los participantes en este trabajo. El siguiente dispositivo más empleado para esta actividad es el ordenador portátil, 57,8 por ciento de los encuestados, y en tercer lugar aparece el ordenador de sobremesa, 45,4 por ciento.

Tampoco extraña que el número de hogares que cuenten con acceso a la red haya aumentado. Si en 2015 el 78,7 por ciento de las casas contaban con internet, en 2016 esta cifra ha crecido hasta el 82 por ciento. Estos datos se traducen en que en torno a 13 millones de viviendas están conectadas al mundo virtual.

Asegurarse de un uso correcto

Una buena formación por parte de los padres ayudará a que el uso que se dé a estos dispositivos sea el adecuado.

1. Responsabilidad. Si el niño recibe un smartphone, debe aceptar una serie de normas para un uso responsable. Si las infringe, habrá consecuencias.

2. Revisiones. Entre estas normas debe estar la revisión de la actividad que el niño realiza. Debe aceptar que los padres puedan ver de vez en cuando el uso que hace con su móvil.

3. Filtros parentales. El niño debe aceptar que en navegadores y otras aplicaciones se instalen filtros pare evitar que acceda a contenido no recomendado para su edad.

4. El móvil prohibido en el colegio. Puede que queramos que el niño lleve un Smartphone al colegio para estar localizable en caso de emergencia. Pero solo para ello, no para divertirse ni distraerse. En clase el móvil no debe usarse.

5. Cuidado con la información personal. El niño nunca debe facilitar información que pueda dar pistas de cómo localizarlo. En el caso de que estos datos sean necesarios para instalar una aplicación, debe consultarse a los padres para valorar la seguridad.

6. Cuidar el teléfono. No sólo se debe velar por la integridad física del móvil, también hay que tener cuidado de no instalar aplicaciones de dudosa procedencia que puedan abrir la puerta del smartphone a otras personas.

7. El teléfono no es su vida. Hay que transmitirle al niño que su móvil es una herramienta, no un objeto a través del cual se pueda vivir. Se le debe inculcar la necesidad de relacionarse en persona y depender lo menos posible de este objeto.

8. Aprender de los errores. Es inevitable que el niño en alguna ocasión se exceda en el uso del móvil. Aprovecharemos estas situaciones para mejorar su educación.

9. Comunicación. Si alguien empieza a molestar a un niño a través de su móvil, este debe saber que lo primero que debe hacer es poner en conocimiento de los padres esta situación.

10. No emplearlo para acoso. Puede que el niño vea gracioso gastar una broma a un amigo a través de su smartphone. Hay que hacerle ver que al igual que a él puede molestarle recibir estas gracias, a la otra persona también.

Damián Montero

Enséñale a pensar, no a obedecer

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A estas alturas ya sabemos todos nosotros que nuestros hijos no aprenden cuando queremos que aprendan ni aprenden lo que queremos que aprendan. El aprendizaje ocurre cuando se trasforman sus estructuras cognitivas.

Cada información nueva que les das es analizada bajo la luz de los conocimientos previos que tienen en sus estructuras cognitivas. Esto les permite modificarla ya sea porque el nuevo conocimiento amplia lo que ya sabían o porque se dan cuenta con la nueva información que lo que ya sabían no era tan correcto como ellos creían. Contrastan la información nueva con la que ya tenían y así las acomodan produciendo el aprendizaje.

Pero para que ellos sean capaces de trasformar sus estructuras cognitivas necesitan de vuestra ayuda. Nuestro objetivo como padres debería ser ayudar a nuestros hijos, no a que nos obedezcan y respeten las normas impuestas por nosotros, sino a que construyan sus propios esquemas de conocimiento. Esto les permitirá en cualquier circunstancia ser flexible y tomar la mejor posible.

¿Problemas? ¡Bienvenidos sean!


No hay nada más desafiante cognitivamente hablando que enfrentarnos a los problemas o los errores. Lo que no supone un desafío, no exige de nuestros hijos un esfuerzo, cambio o adaptación. Y cada día desaprovechamos gran cantidad de grandes o pequeños desafíos que ignoramos por no dar la importancia que tienen: una pelea entre hermanos, cuando no son responsables de sus tareas, cuando echan la culpa a los demás, cuándo sienten miedo, cuando no saben qué decisión tomar, cuando pegan o insultan, cuando procrastinan, cuando abandonan un proyecto…

Carlos, 10 años. Siempre coloca de cualquier forma la vajilla en el lavaplatos, por más que su padrele explica cuál es la mejor forma de hacerlo. A él no le interesa para nada hacerlo bien.

Para que aprendiera de forma significativa a colocar la vajilla en el mismo, su padre compró un puzle y durante varios días lo montaron juntos. Mientras lo hacían, el padre dirigió su atención hacia las estrategias posibles, teniendo en cuenta puntos de referencia como formas, posición, colores, detalles…
Pasados unos días, ayudó a su hijo a encontrar similitudes entre hacer un puzle y colocar los objetos en el lavavajillas. Le ayudó a fijarse en la forma de los objetos, en el espacio, en las posibles combinaciones para colocarlos… Aprovechó el conocimiento previo de hacer un puzle para que identificara posibles estrategias similares. Desde ese día, Carlos siempre coloca bien los objetos en el lavavajillas, porque el aprendizaje fue significativo y eso hizo que QUISIERA hacerlo bien. Y no solo eso. Esa estrategia de organización le ha servido para aplicarla también al orden en su cuarto.

¿Quieres corregir para un momento o para toda la vida?


Si ayudamos a nuestros hijos a solucionar los problemas sugiriéndoles las soluciones, les evitamos el proceso de contrastación y de acomodación. No han buscado soluciones alternativas, no han seleccionado, ordenado, comparado o clasificado; tampoco han filtrado ni trasmitido un significado específico a esa solución por lo que en su cerebro no ha habido cambio cognitivo.
Es fácil que vuelvan a repetir ese error. Es fácil que echen la culpa de su error a los demás.

Siempre tenemos dos opciones a la hora de corregir a nuestros hijos:

  1. Trabajar en el comportamiento puntual que queremos corregir. Nuestro objetivo aquí sería, por ejemplo, que ordenase su cuarto. En este caso le doy soluciones para que pueda ser ordenado: le ayudo a que elimine los libros que haya leído ya, le propongo que doble la ropa de una manera más eficaz, a que regale la ropa que no usa…
  2. Desarrollar en él las funciones cognitivas necesarias que le permitan tener un pensamiento reflexivo.
    Nuestro objetivo aquí es que ordene su cuarto para que entrene su capacidad de clasificación, de comparación, de planificación, su capacidad de distinguir datos relevantes e irrelevantes, que planifique su conducta… para que más adelante pueda utilizar estas funciones cognitivas en otros escenarios, ya no solo en su cuarto sino en la vida (en los estudios, con los amigos, con la pareja o su jefe el día de mañana…).
    La estrategia aquí es darle motivos para que ordene su habitación (según la edad: te hace más “inteligente”, te ayuda controlar tus pertenencias, te ahorra tiempo y esfuerzo de búsqueda, desarrolla habilidades cognitivas que necesitarás más adelante...), animarle a que detecte cual es el problema por el que no puede ser ordenado (¿demasiada ropa, faltan perchas, sobran trastos, acumula ropa sucia, falta de planificación…?)  y a que busqué soluciones alternativas.

El orden del cuarto nos sirve de excusa para desarrollar habilidades cognitivas que modifiquen sus estructuras de pensamiento. Igual que ocurre cuando mediamos con él en el lavavajillas o en cualquier otra situación. De esta manera, las nuevas habilidades adquiridas pasan a formar parte del funcionamiento cognitivo de manera permanente.

No quieras que sea ordenado, sino que él quiera ser ordenado. No quieras que te hable con respeto, sino que controle su impulsividad al hablar. No quieras que deje de pegar a su hermano sino que encuentre nuevas estrategias para solucionar problemas con los demás.

Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos

fuente: solohijos

Los amigos de los hijos: una influencia bien importante

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Es deseo de todo padre, que sus hijos construyan amistades que les aporten valores a sus vidas, y no al contrario. Es por eso que la amistad y las relaciones sociales, se convierten en una lección importante en el proceso formativo de los hijos.

Construir amistades verdaderas, sanas y sólidas, es posible mediante una educación adecuada en el hogar. Las siguientes premisas básicas servirán de apoyo a los padres en este propósito.

Primero: que se quieran a sí mismos

Antes de enseñarles a entablar amistades y conservarlas, hay que buscar primero que los hijos tengan confianza en ellos mismos, que posean una autoestima sana y positiva, pues son los puntos de partida para establecer relaciones interpersonales con éxito. Éstas les ayudarán además a afrontar con entereza situaciones difíciles, como por ejemplo un rechazo o menosprecio de sus pares.

Darles la oportunidad de hacer amigos

“Es evidente que si los padres pretendemos que nuestros hijos aprendan a relacionarse, a tener amigos e integrarse en sociedad, hemos de darles la oportunidad de lograrlo, ya desde los más tiernos años de la infancia” señala Bernabé Tierno, sicólogo y escritor.

Quiere decir entonces que los padres han de animar a los hijos a crear lazos de amistad, en especial cuando tienden a ser tímidos o retraídos, aunque tampoco es conveniente forzarlos.

Transmitirles los valores y principios de la amistad

La amistad debe considerarse como un regalo y por eso debe estar basada en unos valores como son: ayuda desinteresada, capacidad de entender al otro, empatía, generosidad, respeto, confianza, sinceridad, lealtad, afecto, entre otros.

Conocer los amigos de los hijos

Es primordial desarrollar una relación cercana y armónica con los hijos, pues de esta manera se crea un ambiente de acogida para sus amigos. Invitarlos a casa o transportarlos a alguna actividad, son formas de estar al tanto de los amigos.

Este contacto es vital, pues así los progenitores pueden indagar y conocer a fondo las posibles influencias que se están ejerciendo sobre los hijos. Lo ideal además, es conocer a las familias. No hay que convertirse en íntimos amigos, pero sí tener algún acercamiento para saber si las actitudes y preferencias como padres son compatibles con las propias.

Las amistades son una elección personal

Los amigos son una elección, es decir, cada quien está en libertad de establecer un vínculo con una persona o con otra. En estas decisiones hay mucho en juego, pues una amistad puede llegar a ser tan influyente, que puede determinar el rumbo de una vida. De ahí la importancia de enseñarles a los hijos a formar un criterio propio desde la niñez, el cual cobrará mayor relevancia en la adolescencia.

Enseñarles a establecer un criterio propio

Llega un momento en que los padres no pueden decidir por los hijos, ni actuar por ellos, pues reclaman su independencia y autonomía; será entonces el criterio propio, la mejor herramienta que tendrán los chicos para identificar las amistades que les beneficiarán o les perjudicarán.

“No me gustan los amigos de mi hijo”

Los progenitores están en su deber de informarles a los hijos cuando consideran que una amistad no les es conveniente, pero deben manejar la situación con inteligencia y delicadeza. El sitio padresonones.es expone los siguientes consejos:

– Ante todo hay que diferenciar los amigos que no nos gustan por juicios sin información objetiva de los que realmente ejercen una mala influencia. Amistades negativas son aquellas que contradicen con su ejemplo los valores que los padres les están enseñando, les inducen a un comportamiento inadecuado o les manipulan y presionan. Si la educación de nuestro hijo hasta el momento de su adolescencia, ha sido a través de un camino de valores y buenas acciones, tendrá una base sólida, y menos manipulable, aunque eso no garantice la influencia por parte de sus amigos.

– Cuando los niños son pequeños es más fácil hacer que cambien de amistad. Basta modificar sus hábitos para que entable nuevas relaciones, pero en la adolescencia la situación es diferente.

– No criticar a los amigos, ya que así se refuerza la actitud del hijo, que no dudará en defenderles. Es mejor cuestionar actitudes concretas y no hay que olvidar que es mejor la persuasión que la prohibición.

– También ayuda conocer la relación de amistad. En ocasiones la mala influencia se deba a una falta de confianza en sí mismo. En ese caso en lugar de insistir en que deje a ese amigo, es mejor reforzar su autoestima para evitar que sea fácilmente manejable.

– La comunicación es la base para evitar problemas. En momentos de conflicto, es importante dialogar con ellos sobre situaciones de riesgo, pero evitando sermones. Comunicarse es la mejor forma de que escuchen y sigan nuestras orientaciones.

– La mejor prevención es sin duda una buena relación familiar que favorece que el niño confíe en sus padres y sea menos manipulable por su entorno.

– Es también positivo promover diversos grupos de amistades, de forma que sea más difícil que se dejen llevar por las presiones de un grupo concreto. En un momento en el que un amigo ejerza una mala influencia, otro amigo podrá contrarrestarla.

Los padres no pueden desligarse de este tema, deben acompañar a sus hijos en todo el proceso, con amor, autoridad y dedicación, seguramente lo lograrán.

fuente: lafamilia.info

¡Cuando hay estrés es imposible aprender!

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¿Cuál es la gasolina del cerebro? ¿Cómo aprenden nuestros hijos? ¿Cómo hemos de educar para aprovechar al máximo sus capacidades? ¿Cómo ayudarles a que tomen decisiones acertadas?

Independientemente de las capacidades de nuestro hijo, aprender debería ser un proceso positivo, un desafío estimulante que despertara su curiosidad y su hambre de descubrimiento. Sin embargo, cada vez se ven más niños estresados y tristes. Sin apenas tiempo libre, ya no solo para jugar, sino para pasar tiempo con su familia.

Niños con un gran potencial cognitivo que se sienten “tontos” (palabras textuales de los niños). Que no intentan las cosas porque piensan que van a fracasar. Niños que creen que, sin ayuda de sus padres o del profesor particular, son incapaces de aprobar las asignaturas (mucho menos de aprender, que es distinto).

Acompaño, pedagógicamente hablando, a padres que están más estresados que sus hijos porque no saben qué hacer para que se organicen con la agenda o con los deberes. Qué cada día buscan la manera de que sus hijos se levanten con una sonrisa, y no con el modo “odio ir al colegio”. Que tienen prisa por acostarlos para poder respirar” al final del día.

¿Cosas buenas de mí? Pues no se me ocurren…


Tanta presión, tanto forzar a nuestros hijos a hacer lo que toca y lo que es correcto, tanto querer sacar de ellos lo mejor sin pensar en sus verdaderas necesidades y capacidades, tanto exigirles que alcancen metas que ni siquiera hemos puesto nosotros…tanto estrés no les proveerá de buenas habilidades cognitivas para tomar buenas decisiones en el futuro. Ni para ser hombres y mujeres equilibrados el día de mañana.

Conseguimos el efecto contrario. Como muestra, mi diálogo con un alumno de 8 años. A mi pregunta de ¿Cuáles son tus supertalentos? él responde: 

  • Alumno: No lo sé. Yo no tengo supertalentos.
  • Yo: Piensa en algo que te guste de ti.
  • Alumno: Nada, no sé…déjame pensar… No se me ocurre nada.
  • Yo: Piensa en alguna cosa que te gusta hacer, en las que disfrutas. Seguro que encuentras pistas interesantes…
  • Alumno: (después de pensarlo un rato) ¡Que no tengo supertalentos, te lo digo yo! Pongo a todo el mundo nervioso, y todos se enfadan conmigo. Saco malas notas y me han puesto en primera fila porque molesto a los demás. Ni siquiera sé jugar al fútbol…además, nadie me elige en los grupos de clase…”

Todo esto en un contexto de abatimiento. ¡Y no es el único! Por supuesto, luego es posible ayudarle a ver sus puntos fuertes pero, de entrada, solo piensa en sus aspectos negativos. ¡Así crece gran parte de nuestra infancia y adolescencia!

¿Cómo le va a gustar aprender a un niño de 13 años si se queda hasta las 21,00h haciendo deberes?


El niño siente que no da la talla, que ha decepcionado a las personas que más quiere en el mundo y a otros que han confiado en él, que nunca cambiará, que no es inteligente, que mejor quedarse“quietecito” y no “meter la pata”, que la vida no es el lugar maravilloso que le cuentan los demás…

De poco servirá que yo le ayude a detectar cuáles son algunos de sus supertalentos. Si no los siente como tales, no existen para él.
Para que reconozca en sí mismo sus supertalentos, para que se conozca y se atreva, padres y profesores debemos aprender un poco (o mucho) de lo que la neuroeducación nos dice sobre aprendizaje.
Debemos conocer qué funciones mentales participan en el aprendizaje y cómo le afecta el estrés, qué objetivos les estamos exigiendo y si se ajustan a su edad madurativa. Fomentar lametaconición y la toma de decisiones basada en unas buenas habilidades cognitivas. Debemos fomentar el aprendizaje significativo y trascendente.

Veamos en este vídeo lo que dicen los expertos en neuroeducación sobre lo que es mejor para el cerebro y el corazón de nuestros hijos. El vídeo va dirigido al cambio en el colegio pero es perfectamente aplicable a nuestro trabajo de mediadores con nuestros hijos.

Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos

Fuente: solohijos

¿Sabes cómo hablar a tu hijo para hacerle sentir responsable de su aprendizaje?

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Con la mejor intención, la de que nuestros hijos saquen con éxito sus estudios, les decimos frases que tratan de motivarlo a estudiar a base de hacerles sentir culpables, a través de lenguaje controlador.

Son frases como estas:

  • Cada trimestre lo mismo. Con profesor particular, con mi ayuda… ¡Ya no sabemos qué hacer para que apruebes!
  • ¿Solo un aprobado? ¡Con lo que hemos trabajado! ¿Qué has hecho para sacar esto?
  • Tu padre y yo nos pasamos el día trabajando para que estudies y tengas un futuro. ¿Y qué obtenemos a cambio? ¡Ponte a trabajar a hora mismo!

¿Qué consigues?


Que tu hijo entienda que debe estudiar porque tú así lo quieres. Porque de no hacerlo perderá privilegios. Estudia por tu bien, no por el suyo propio. Puedes tener razón en sus suspensos, en que no estudia lo que debe, en que no cumple objetivos pero, si quieres que realmente reaccione y quiera cambiar, debes decírselo de otra manera. Utiliza un lenguaje capacitador.

¿En qué consiste el lenguaje capacitador?


Nuestro poder educativo está en las palabras. No va a reaccionar si le obligas a hacerlo. Reaccionará mientras sienta vuestros reproches, vuestra presión o vuestras amenazas pero tarde o temprano dejará de intentarlo.

El lenguaje que insta a reaccionar es el lenguaje que fomenta la autonomía. Es el lenguaje que le hace sentir que elije; el que reconoce que es él, y no nosotros, el responsable de su aprendizaje.

Los psicólogos Cheryl Flink, Ann K. Boggiano, y Marty Barrett, de la Universidad de Colorado demostraron ya en 1990 que la forma de dar las instrucciones influye en el rendimiento de las personas, mucho más de niños y adolescentes.
Pasaron un examen estandarizado a 267 universitarios a los cuales se les había enseñado las mismas estrategias para solucionar problemas. A la mitad de los alumnos sus profesores les presionaron para maximizar el nivel de rendimiento y les obligaron a emplear una estrategia determinada. A la otra mitad, sus profesores no les presionaron y les dieron libertad de elección. El segundo grupo resolvió más problemas que el primero y con más calidad porque su sentimiento de autodeterminación les permitió pensar de forma alternativa y flexible, fomentando la automotivación intrínseca y el rendimiento.

De la misma forma, cuando utilizas con tus hijos un lenguaje capacitador, lejos del control y la culpa, sienten que tienen la posibilidad de elección, asumiendo su parte de responsabilidad en su proceso de aprendizaje, vinculándose al mismo y autodeterminándose. De hecho, cuando utilizas este lenguaje estás mediando su sentimiento de competencia, con todo lo que ello comporta.

¿Cómo hablar a nuestros hijos con un lenguaje capacitador?


No es suficiente con que tu hijo sepa que es responsable de su rendimiento. El objetivo de este lenguaje es que le demuestres a tu hijo que reconoces que él es el responsable de su aprendizaje:

  • Este primer trimestre no ha ido tan bien como esperabas, ¿verdad? Cuál crees que ha sido el problema? (Para detectar errores)
  • ¿Estás de acuerdo en que el móvil ha sido un factor importante en los suspensos? (Para detectar errores)
  • ¿Qué te parece la proporción de tiempo que has empleado en divertirte y la que has empleado en estudiar? (Para que cambie su organización)
  • ¿Piensas que puede ser una buena idea dejar el móvil fuera de la habitación a la hora de estudiar?(Para que se comprometa))
  • Si lo que quieres es recuperar esa asignatura el trimestre que viene, qué crees que debes hacer? ¿No te convendría matricularte en las clases de refuerzo del colegio? (Para que se sienta responsable de su aprendizaje)
  • Veo que te cuesta planificar tu horario. Si me necesitas, me avisas. (Para que trate de organizarse solo)
  • El sábado estaremos todo el día fuera, ¿recuerdas? (Para que recuerde que debe planificar de manera diferente sus deberes)
  • ¿Crees que habrás acabado tus deberes cuando yo vuelva del supermercado? (Le animas a ponerse una hora límite)
  • A mí me funcionaban las estrategias nemotécnicas. Cuando quieras, te explico algunas. (Le proporcionas información objetiva sin decirle lo que debe hacer)

En definitiva, para que nuestros hijos se impliquen en su proceso de aprendizaje debemos darles los recursos necesarios (técnicas de estudio, información…) y hacerles las preguntas oportunas para que sientan autónomos y responsables del mismo. Por nuestra parte, supervisión, motivación, recursos, acompañamiento y ayuda. El control es cosa de él.

Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos

Cómo gestionar una bronca en casa con hijos adolescentes

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Los conflictos en la relación con adolescentes son normales y propios de la etapa. Las discusiones y broncas en casa con los padres son frecuentes por el choque generacional y toda la familia pasa una prueba de fuego al intentar gestionarlas. La transición de niño a adulto crea tensiones internas difíciles de soportar que llevan al adolescente a actuar de una forma que puede ser difícil de tolerar por parte del entorno.

“Es agotador” y “no puedo más” son dos frases con las que los padres con hijos adolescentes acostumbran a resumir, en los momentos bajos, la convivencia con ellos. En las gradas de las instalaciones deportivas, en las reuniones de instituto o en las charlas sobre educación donde coinciden con padres de chicos y chicas de la misma edad, el que no se queja de discusiones por eldesorden en la habitación se lamenta de las malas contestaciones, del abuso de la videoconsola, de la falta de estudio o de la apatía. Intercambian experiencias para concluir con el consabido “yo ya no sé qué hacer”.

La gestión de las broncas familiares con adolescentes

Las familias se tienen que adaptar a los cambios y empezar a relacionarse con aspectos adultos que el adolescente exige que sean respetados y reconocidos (aunque impliquen diferencias con los padres) a la vez que se siguen atendiendo aspectos infantiles que todavía persisten.

Y es que a esas edades, los hijos tan pronto se sienten sobreexigidos y se refugian en un funcionamiento infantil recordando a los padres que todavía no son adultos, como se sienten infantilizados y reivindican -a veces con excesiva vehemencia- un respeto porque ya no son niños.

Cómo gestionar las broncas con hijos adolescentes

De la capacidad de adaptación de los padres a esos cambios depende muchas veces que se cronifiquen conductas, se creen círculos viciosos y se acabe en una escalada de conflictos. No hay fórmulas ni recetas mágicas; es importante no psicologizar, psiquiatrizar o judicializar unos conflictos que son naturales y propios de los cambios que ocurren en esa etapa.

La difícil relación con los hijos adolescentes

Mario Izcovich, responsable del grupo de investigación en adolescencia del Col·legi de Psicòlegs de Catalunya, asegura que muchas de las broncas que se viven en los hogares con adolescentes tienen que ver con que los padres esperan de sus hijos que hagan ciertas cosas, les plantean determinadas tareas o demandas, y los chavales, que en otro contexto -como la casa de un amigo o unas colonias- las asumirían, reaccionan de forma distinta como una manera inconsciente de manifestar cierta rebeldía respecto a lo que sus padres esperan que hagan o sean.

“La dinámica nos demuestra que los adolescentes, además de serlo, son hijos, y hay una dinámica particular en relación con sus padres“, afirma. Javier Urra, psicólogo y director clínico del programa RecUrra para padres e hijos en conflicto, remarca que la relación con hijos adolescentes siempre ha provocado conflictos, ha exigido constancia y coherencia por parte de los padres, y ha resultado agotadora, “aunque quizás en la sociedad actual un poco más porque hay más permisividad social que antes” y cuesta más ejercer la autoridad.

Partiendo de todas estas premisas -que los conflictos con el hijo adolescente son inherentes a esa fase del desarrollo y no hay que desfallecer ante ellos-, Javier Urra explica que “no hay soluciones mágicas -en educación nunca las hay-, sólo las reflexiones de personas acostumbradas a relacionarse con adolescentes, incluidos sus propios vástagos”.

Marina Berrio

Asesoramiento: Javier Urra, psicólogo y director clínico del programa RecUrra y Mario Izcovich, responsable del grupo de investigación en adolescencia del Col·legi de Psicòlegs de Catalunya.

fuente: hacerfamilia

Síndrome postvacacional: ¿cómo afrontar el fin de las vacaciones?

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Foto: ISTOCK

La finalización de las vacaciones y la incorporación al trabajo y otras actividades de la vida cotidiana, supone en muchas personas la aparición de una serie de trastornos de naturaleza física y mental que afectan a la salud y limitan sus capacidades. Es lo que se conoce como“síndrome postvacacional”, que se manifiesta a través de diversas alteraciones orgánicas, intelectuales y emocionales, con síntomas muy variados.

Sin embargo, algunos rasgos del síndrome postvacacional comunes como apatía, inadaptación al trabajo y debilidad generalizada. Lo habitual es que todos estos síntomas desaparezcan pasados unos días, aunque algunas veces se alarga por tiempo indeterminado.

La tristeza, la depresión, el sudor, el nerviosismo. Todos estos son los síntomas de una afección cada vez más común y que afecta al 35% de la población activa entre los 25 y los 40 años. Elsíndrome postvacacional es muy usual. Muchas personas se resienten del cambio desde un periodo extenso de ocio y tranquilidad a otro en el que predominan las obligaciones y los problemas. La paradoja es que pese a haber estado de vacaciones y descansando, hay síntomas de angustia, falta de energía, insomnio, irritabilidad.

Características del síndrome postvacacional

El síndrome postvacacional tiene una serie de síntomas comunes en todos los casos. Estos son algunos de los indicios que pueden apuntar a que efectivamente estamos ante uno de estos casos:

Debilidad generalizada, con dolores musculares, fatiga ante esfuerzos menores y pérdida de fuerza y apetito.

Molestias estomacales, con nauseas, sensación de nudo en al estómago y otras de diversa localización como sensación de ahogo, extrasístoles (palpitaciones), taquicardias.

Dificultad para dormir por la noche y somnolencia a lo largo del día.

Dificultad de concentración y rechazo al trabajo: variadas sensaciones de desidia, hastío y sensación de angustia, que puede llegar a limitar o anular la capacidad de ejecución de tareas y para la decisión.

– Habitualmente, cambios de humor continuos, con irritabilidad, e incluso agresividad. Otras veces tendencia a la depresión (tristeza, abatimiento, melancolía)

–  Sentimiento de desagrado y visión negativa de lo que acontece a su alrededor y en la resolución de los problemas (todo parece mal y difícil de superar).

¿Cómo afrontar el síndrome postvacacional?

Ahora que ya conocemos qué es el síndrome postvacacional, toca buscar métodos para que la vuelta al trabajo no nos suponga un mal episodio y termine por costarnos la salud. Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), cree que el regreso al mundo laboral después de las vacaciones es “un estresor, sobre todo para quienes han ido de vacaciones estresados. La vuelta supone un rebrote de los trastornos de ansiedad que ya existían”.

Para volver a trabajar en unas condiciones buenas y sin que se pueda ser víctima del síndrome de las vacaciones acabadas, hay que poner en práctica una serie de consejos. Julio Bobes, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, estima que en septiembre no hay más enfermos, sino más dificultades de adaptación a la vida de siempre.

“Volver al rol habitual, regresar a un horario no elegido, asumir una carga laboral provoca ansiedad. Esto altera los ritmos y crea problemas de adaptación. Dura unos días pero no es una depresión“. Para ello desde antes de las vacaciones debemos reconocer que el entorno de trabajo es un elemento fundamental en nuestro trabajo y porque la percepción que de dicho entorno tenemos, sea la mejor posible.

De este modo, la relación con jefes, colaboradores y compañeros ha de basarse en una comunicación fluida, que puede hacer más llevadero el proceso de adaptación al regreso. Así este buen entorno se convertirá en el mejor apoyo para volver a adaptarnos a nuestro puesto de trabajo después de nuestras vacaciones.

Marina Berrio


fuente: hacerfamilia.com

 

10 páginas webs para que los niños naveguen seguros y aprendan inglés

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Internet encarna prácticamente todo lo bueno y lo malo que hay en el mundo. En él podemos encontrar infinidad de páginas webs educativas, creativas, divertidas* podemos también encontrarnos con antiguos amigos que creíamos perdidos o incluso conocer a nuevas personas. Sin embargo, Internet puede ser un lugar muy inseguro: virus, contenido inapropiado, información falsa* navegar con conocimiento es esencial.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando el que navega es un niño que no tiene las nociones suficientes para protegerse de los peligros de la red? Ahí la labor de los padres es esencial: debemos enseñar a nuestros hijos claves básicas para que se comporten bien en Internet y para que sepan discernir entre tal magnitud de información.

Cuando son muy pequeños, dejarles solos frente a un ordenador puede ser una temeridad. Por ello, hoy os traemos una pequeña selección de webs seguras para niños. Como todas ellas están en inglés (pero siempre adaptadas para los más pequeños de la cara), son además una opción genial para que practiquen la lengua de Shakespeare casi sin darse cuenta. Es decir, en ellas encontrarán entretenimiento, educación (pues todas enseñan a los pequeños) e inglés enInternet, ¿quién da más?

1.- Time fot Kids

Se trata de la revista Time adaptada para los más pequeños. En ella podrán informarse cual adultos de las noticias del día… pero explicadas de tal forma que puedan entenderlo todo a la perfección. ¡Un genial invento!

2.- How Stuff Works

“¿Cómo funcionan las cosas?” El nombre lo dice todo. La eterna pregunta de cada niño, bien explicada para su edad. En esta página el pequeño de la casa podrá aprender curiosidades sobre los Juegos Olímpicos, sobre coches, geografía* casi cualquier pregunta que se haga sobre el mundo está respondida.

3.- Fun Brain

Los niños no se darán cuenta de que están aprendiendo mientras juegan a estas divertidas actividades. Matemáticas, comprensión lectora* todo se practica y se aprende de una manera la mar de entretenida.

4.- Fun Logy

Esta es una genial página web donde los niños encontrarán multitud de actividades para hacer en casa y pasarlo en grande. Recetas de cocina, ideas para experimentos científicos, trivials para practicar su conocimiento* ¡hay de todo!

5.- Knowledge Kids

Una gran selección de vídeos y juegos pensados para los niños de preescolar o en edad de guardería. En esta página podrán divertirse y aprender, además de hacer buenos amigos.

6.- Science Bob

Para pequeños científicos está esta web. Aquí encontrarán muy buenas ideas para hacer experimentos en casa, así como vídeos científicos para aprender y entretenerse. ¿Tienen dudas? También podrán consultarlas.

7.- PBS Kids

La televisión pública americana tiene esta página web con un montón de actividades educativas y juegos divertidos para niños. Esta cadena es conocida por su programación educativa de calidad así que, ¿por qué no aprovecharlo?

8.- Star Fall

Si quieres que tu pequeño aprenda a leer en inglés, esta es una buena opción. Pensada para pequeños angloparlantes, en ella conocerán los diferentes fonemas de la lengua de Shakespeare.

9.- Sport Ilustrated Kids

Sport Ilustrated es otro medio de comunicación americano conocido por su interés en llegar a los más pequeños. Si a tus hijos les gusta el deporte, no la pierdas de vista, porque aquí podrá informarse de todo lo que le interesa en un lenguaje adaptado a su edad.

10.- Sesame Street

¡Y no podía faltar Barrio Sésamo! ¿Qué mejor página que la dedicada a los muñecos televisivos de nuestra infancia? Un lugar en el que no solo el pequeño de la casa lo pasará en grande mientras aprende, ¿verdad?

Damián Montero

Fuente: http://www.hacerfamilia.com