Archivo del Autor: GEC de la Familia

El papel de la paciencia en las relaciones familiares.

La paciencia es una cualidad indispensable para gestionar la vida en familia. Payor información visita el siguiente artículo

Paciencia en la familia

 

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Te asusta el matrimonio

El matrimonio es un tema acerca del cual cada persona tiene una opinión y cree que es la acertada. Se dice que una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad. La cuestión es que muchas veces dicha opiniónno es tan independiente como creemos y ha sido implantada por la filosofía popular, que no por ser popular tiene que ser correcta.  Aquí puedes encontrar 10 creencias populares sobre el matrimonio:

http://www.hacerfamilia.com/pareja/noticia-diez-mitos-matrimonio-20120604102836.html

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Como superar el miedo al compromiso

El compromiso es la base de toda relación estable. Es claro que comprometerse supone un reto, sin embargo para algunas personas supone una amenaza de la que quieren escapar. En este articulo puedes encontrar claves para superar el miedo a comprometerse.

http://www.hacerfamilia.com/jovenes/superar-miedo-compromiso-relacion-pareja-20180205130740.html

 

Supera el miedo al compromiso

10 frases para comunicarnos de manera positiva con nuestros hijos

Nuestra manera de expresarnos influye mucho en cómo nos relacionamos con los demás, ya sean niños, adolescentes o adultos, en concreto en las siguientes situaciones.

Para mayor información: http://www.solohijos.com/web/10-frases-para-comunicarnos-de-manera-positiva-con-nuestros-hijos/

¿De qué hablas con tu hijos? Los cinco niveles de comunicación

de-que-hablas-con-tus-hijosDurante el día todos tenemos muchísimas conversaciones con nuestros hijos. Hablamos de cómo les ha ido el colegio, de sus amigos, de sus juegos. Pero no todas tienen el mismo nivel de profundidad y no todas son igualmente de beneficiosas para ellos.

En las conversaciones se pueden dar 5 niveles de profundidad.

  • El primer nivel es cuando hablamos de las cosas.
  • En el segundo nivel hablamos de otras personas.
  • El tercero es cuando hablamos de nosotros.
  • El cuarto nivel es cuando comunicamos sentimientos.
  • Pero hay algo mejor. El nivel más profundo de una conversación. Aquel en el que hablamos de los sentimientos que hay entre nosotros.
    ¿Y si además se lo digo en positivo?… ¡imaginaros!
    Muchas gracias por hacerme caso y recoger la habitación sin quejarte. Me he sentido muy querido. Esto es una bomba de autoestima. Y lo querrá repetir más veces.

Depende de lo que hablemos, nuestro grado de profundidad con él será uno u otro… Y si esto condiciona tanto la relación… ¿por qué no pensar también de qué hablamos con nuestra pareja y a qué nivel?

Alex Visús
Coach familiar, educativo y de pareja¿De qué hablas con tu hijos? Los cinco niveles de comunicación

Juzgar: un arma de doble filo para nuestros hijos

Corregir es un arte. Un arte de compasión y empatía, que nunca incorpora el verbo “juzgar”. Solo se corrige de verdad cuando ante un comportamiento erróneo, ayudamos a nuestros hijos a detectar por sí mismos el error e identificar sus necesidades y les animamos a buscas alternativas. Este es el único procedimiento. No hay más.

Cuando les juzgamos y criticamos desde una situación de superioridad, sin conectar con las necesidades que les han llevado a obrar así, solo conseguimos que ellos mismos se critiquen y que juzguen duramente a los demás, bloqueando la capacidad creativa de resolución de conflictos.

Los tres primeros años y la empatía


Bruce Perry del Baylor College of Medicine demostró en su investigación que nuestros hijosconstruyen durante los primeros 3 años de vida su capacidad tanto para la empatía como para su tendencia a la estrechez emocional, en función de la atención que les procuraron sus cuidadores.

Los niños que no vieron satisfechas sus necesidades emocionales entonces es muy posible que no desarrollen la necesidad de ser sensibles a las necesidades emocionales de los demás.

Y existe en los seres humanos una necesidad básica: la de no ser juzgado. La de ser respetado por lo que es, independientemente de lo que haga.

Sin objetivos a largo plazo perderás la perspectiva

A veces, el día a día con nuestros hijos se hace cuesta arriba. Debemos luchar contra ellos, contra la sociedad y contra nosotros mismos. Tenemos dudas. Serias dudas sobre si lo que hacemos lo hacemos bien.

¿Voy por el buen camino?, ¿Conseguiré que se convierta en el hombre o la mujer que quiero que sea? ¿No estaré aplicando un método equivocado?

El ilustrador Dum lo interpreta de manera muy ilustrativa en la imagen que te adjuntamos: en educación, hay que perseverar. Hablamos de cambios trascendentes, que involucran a todo el ser humano e incluso a toda la familia, por lo que los resultados se ven a largo plazo. Tanto ellos como nosotros necesitamos un tiempo. Y un espacio para florecer.

Perder la paciencia, querer ver resultados antes de hora, EXIGIR de forma inmediata y no ACOMPAÑAR sicronizadamente son los más grandes errores que podemos cometer en educación: exigir respeto sin ganarlo, exigir que pidan perdón sin sentirlo, exigir obediencia a toda costa sin entender los motivos…

Para no perder la perspectiva, te recomendamos que te hagas esta pregunta: ¿cómo quiero que sea mi hijo cuando cumpla 25 años? ¿En qué hombre o mujer quiero que se convierta? Esta pregunta marcará tus objetivos a largo plazo. Y te dará la fuerza que necesitas para perseverar a pesar de los obstáculos del día a día.

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La importancia de atender en el colegio

Hay que estar atento en el colegio

 

En el aula, es necesaria una atención exhaustiva tanto por parte del alumno como por parte de los educadores. Como alumnos, estar atentos a lo que se dice en clase, permite a los niños captar todos los conceptos para desarrollarlos después a su manera.
Un grado de máxima atención por parte de los educadores también permite detectar el grado de desarrollo de estas inteligencias en cada alumno, con el fin de descubrir las fortalezas personales y apoyar el aprendizaje en ellas. Ese el gran reto de una verdadera educación personalizada. Preparar a cada alumno para que llegue a ser competentemente inteligente en función de sus propias aptitudes, poniendo en juego todos sus recursos.
Este constituiría el primer gran paso del profesor: atender a la manera de trabajar y aprender que demuestra cada alumno, para determinar qué inteligencia o inteligencias se dan en mayor grado de desarrollo, con el fin de utilizarlas como trampolín del aprendizaje.
Las inteligencias múltiples en el aula
¿Cómo lo hacemos? Al igual que en el inicio de cada curso escolar, aplicamos a los alumnos una evaluación inicial que nos ayude a determinar el punto de partida en nuestra programación. Existen test de inteligencias múltiples que, a priori, nos permiten trazar un perfil individual y personalizado del que podemos partir para el planteamiento de actividades afines a cada alumno. La observación directa e indirecta de los niños, a la hora de realizar actividades, completará este perfil.
Debemos optimizar sus recursos individuales al máximo, estimulando las diferentes inteligencias mútiples. Se deben planificar actividades para reconocer las distintas inteligencias, despertarlas, desarrollarlas y utilizarlas para lograr una real comprensión de los contenidos curriculares.
¿Un niño al que no se le dan bien las matemáticas pero que, sin embargo, tiene enormes capacidades artísticas es menos inteligente? ¿O el sistema educativo está diseñado para que solo brillen determinadas inteligencias? ¿Los agentes que participan en la educación saben reconocer las diferentes inteligencias y sacarles todo su potencial? El reto es grande pero los resultados son muy prometedores.
La inteligencia y su desglose en capacidades
Howard Gardner, autor de la teoría de las inteligencias múltiples, defiende el desglose del concepto de inteligencia tradicional como un todo unitario a nivel cognitivo y de medición a través del cociente intelectual en ocho agrupaciones de habilidades o talentos, que desarrolla la persona en mayor o menor grado. Cada individuo es capaz de conocer el mundo de ocho maneras diferentes: a través del lenguaje, del razonamiento matemático, de la visión espacial, del pensamiento musical, del uso del cuerpo para resolver problemas, de un conocimiento y empatía con los demás, de un aprendizaje basado en el método científico y de un conocimiento y control de nosotros mismos. El grado de madurez de estas habilidades es lo que realmente nos diferencia y lo que determina el nivel y la capacidad para solucionar diversos problemas en situaciones complejas.
El sistema educativo debe contemplar esta nueva visión que implica necesariamente una educación personalizada: no todos nuestros alumnos aprenderán de la misma manera y con las mismas estrategias educativas. Es erróneo reconocer a los alumnos como más o menos inteligentes, en realidad son ‘diferentemente inteligentes’, lo que amplía la capacidad pedagógica para los docentes. Lo novedoso es que sin negar el factor hereditario, esta teoría admite y defiende que esas inteligencias, por ser capacidades, se pueden ‘entrenar’.
Si citamos a Gardner definiendo la inteligencia como la capacidad de resolver problemas en diferentes contextos, se puede deducir que la labor del profesor es presentar a sus alumnos situaciones donde puedan desarrollarla convenientemente. La enseñanza debe ser personalizada y dar posibilidad de elección para que cada alumno descubra sus inteligencias más fuertes, y, por tanto, elija el camino que le resulte más apropiado en el aprendizaje.
Tenemos la enorme responsabilidad de ayudar a los niños a descubrir sus potencialidades. Implantar en los centros educativos la cultura de las inteligencias múltiples supone un reto nada fácil. Incluye un importante cambio en los pilares del currículo educativo: programación, metodología y evaluación, ya que la metodología no lo es todo si no está vinculada con el aprendizaje. Como cimiento para que esta aplicación de la teoría de las inteligencias múltiples pueda funcionar en las aulas, es indispensable crear en ellas un clima de afectividad y confianza.
Sara Lladó. Profesora y Coordinadora de Primaria en Colegio Orvalle

¿Conflictos con tus hijos? Conoce nuestra Escuela de Padres

¡Conoce nuestra Escuela de Padres!
Os enseñaremos a comunicaros con vuestros hijos de manera que os escuchen, a hacer preguntas estratégicas que les ayuden a buscar sus propias respuestas, a ofrecerles las experiencias que les fomenten el pensamiento crítico. Os daremos recursos para que sepáis enfrentaros a los problemas que conlleva formar grandes personas.
Los que estéis interesados en recibir más info sobre nuestra Escuela de Padres Cognitum Solohijos o en recibir asesoría pedagógica, contactar en desarrollocognitivo@solohijos.com

¿Te preocupan sus mentiras?

Si la consecuencia por decir la verdad es recibir un gran sermón con juicios de valor  y un enorme castigo, seguramente tu hijo evitará volverla a decir en situaciones posteriores. Así le “animas” a decir mentiras.
Para fomentar la sinceridad y la aceptación de consecuencias, cuando tu hijo sea valiente y diga la verdad ante un hecho negativo, reconóceselo.
Valora su sinceridad y su coraje. Esto no es incompatible con el hecho de que asuma las consecuencias de sus actos pero le reafirma en que, además de su conducta errónea, ha hecho algo positivo y le predispone a aprender de su error.

Puedes decirle algo similar a:

Has sido valiente al decir la verdad y te agradezco que lo hayas hecho. Esto dice mucho de ti y para mí es muy importante saber que puedo confiar en ti. Sin embargo, tu comportamiento ha sido xxx y es justo que…

Cada vez que mienta y “le pilles” trata de hacerle preguntas para que entienda que podría haber solucionado ese problema barajando otras alternativas:

  • ¿Qué es lo que querías conseguir? 
  • En lugar de lo que querías, ¿que has conseguido?
  • Y ahora, ¿te sientes tan contento como te imaginabas?
  • Y si te sientes mal, ¿no crees que podrías haberlo intentado de otra manera? 
  • ¿Cómo crees que te sentirías ahora si lo hubieras intentado de otra manera, aunque tampoco lo hubieras conseguido? ¿Igual que ahora, mejor o peor?
  • Si yo te engañara a ti para conseguir algo que quiero, ¿cómo te sentirías? 
  • ¿Qué crees que siento/pienso cuando tu me mientes?

El objetivo no es solo que no mienta sino que entienda que no es necesario mentir para conseguir su propósito.


Se trata de que desarrolle un pensamiento alternativo y desarrolle criterio ante los problemas.
Las mentiras de nuestros hijos nos pueden dar pie a hablar de búsqueda, planificación y logro de objetivos.
Ayudarles a prever consecuencias y desarrollar un pensamiento divergente.
A desarrollar en ellos conceptos tan abstractos como la sinceridad o el valor.
A hablar del error como oportunidad de mejora.
A establecer un principio de vida común a toda la familia, que desarrolle el sentimiento de pertenencia en todos sus miembros: “En esta casa decimos la verdad aunque nos cueste”

Cualquier conflicto o problema, con las preguntas estratégicas y los objetivos  definidos,  se convierte en una oportunidad para modificar el proceso de pensamiento de tu hijo.

Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos