Juzgar: un arma de doble filo para nuestros hijos

Corregir es un arte. Un arte de compasión y empatía, que nunca incorpora el verbo “juzgar”. Solo se corrige de verdad cuando ante un comportamiento erróneo, ayudamos a nuestros hijos a detectar por sí mismos el error e identificar sus necesidades y les animamos a buscas alternativas. Este es el único procedimiento. No hay más.

Cuando les juzgamos y criticamos desde una situación de superioridad, sin conectar con las necesidades que les han llevado a obrar así, solo conseguimos que ellos mismos se critiquen y que juzguen duramente a los demás, bloqueando la capacidad creativa de resolución de conflictos.

Los tres primeros años y la empatía


Bruce Perry del Baylor College of Medicine demostró en su investigación que nuestros hijosconstruyen durante los primeros 3 años de vida su capacidad tanto para la empatía como para su tendencia a la estrechez emocional, en función de la atención que les procuraron sus cuidadores.

Los niños que no vieron satisfechas sus necesidades emocionales entonces es muy posible que no desarrollen la necesidad de ser sensibles a las necesidades emocionales de los demás.

Y existe en los seres humanos una necesidad básica: la de no ser juzgado. La de ser respetado por lo que es, independientemente de lo que haga.

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Publicado el 2 febrero, 2018 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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