Contador Compra ahora: cómo sobrevivir en la cultura del consumismo

El consumismo social: aquí y ahora
Foto: ISTOCK Ampliar foto

“El dinero es el boletín de calificaciones de la vida”. Nuestra posición depende, más que de ninguna otra cosa, de los miles que nos haya costado el piso donde vivimos, de la marca de nuestro coche y del tiempo que haga que nos desprendimos del anterior, del lugar en que pasemos las vacaciones o de si tenemos los recursos económicos suficientes para enviar a estudiar a nuestros hijos a Estados Unidos o a cualquier país europeo. Vivimos instalados en una sociedad consumista.

Podríamos afirmar que el consumismo tiene su raíz y su origen en la adquisición de más productos de los que necesitamos, bien por ostentación, bien por presión social, bien porque los medios de comunicación incitan a usar y tirar con sus fórmulas intrínsecamente perversas de “compra ahora y paga después”.

La temible cultura de consumismo

El consumismo se afianza bajo un modelo que basa su estrategia en un incremento constante de la producción, ignorando no sólo las desigualdades profundas existentes entre las distintas zonas del Planeta, sino entre lugares y ámbitos geográficos muy próximos entre sí.

El consumismo opera con un criterio perfectamente definido y frente al que muchos seres humanos sucumben impotentes, lo que puede dar lugar a las compras compulsivas, un fenómeno psicológico que se manifiesta cuando las compras se convierten en una adicción. La estrategia consiste en crear en primer lugar una necesidad para, en segundo lugar, ofrecer un producto que sea capaz de resolverla o satisfacerla y, a continuación, volver a crear una nueva necesidad y prolongar el proceso hasta el infinito.

El dinero ha acabado por convertirse en el nuevo ídolo. Con la luz que le caracterizaba, ya nos advertía Antonio Machado que “Todo necio confunde valor y precio”. Se trata de una carrera enloquecida, similar a la del hombre que pretendía alcanzar su sombra.

Estrategias de marketing en la cultura del consumismo

Dentro de esta cultura del consumismo, las nuevas estrategias de marketing en forma de rebajas y vestidas bajo las etiquetas de Black Friday, semanas doradas, outlet, liquidación total… alimentan esta sed de consumo a precios de ganga que animan a comprar más y mejor.

Y por si fuera poco, ya no hace falta ni ir a la tienda para hacer la compra, eliges el producto desde tu dispositivo, smartphone, tablet, ordenador… lo pagas fácilmente introduciendo los números de tu tarjeta de crédito y te lo llevan a casa. Son las ventajas del carrito on line, del catálgo virtual y de los descuentos y ventajas adicionales que ofrece comprar a través de la red.

Compras desde tu smartphone

Consejos para sobrevivir en la cultura del consumismo

1.  Denuncia los mecanismos de manipulación y la publicidad engañosa.

2.  Aprende a manejarte con soltura ante una nómina o conoce con solvencia recibos como el de la luz, teléfono, agua, etc. El desconocimiento de estas habilidades dificulta e, incluso, imposibilita para el ejercicio de los derechos, pues, difícilmente podrá reclamar un error que perjudique sus intereses quien no tenga un mínimo dominio sobre estos temas.

3.  Dale una segunda oportunidad a lo que no usas. Darlo en lugar de tirarlo puede ser muy educativo, pero también puedes venderlo si necesitas ingresos.

4. Toda compra debe tener un criterio de necesidad y de uso. Hay que diferenciar entre lo que es necesario (para todo el mundo), lo que es conveniente (según el trabajo, el oficio, los estudios, las aficiones de cada uno…) y lo que es superfluo. Compramos lo que es necesario, si bien hay que aceptar la subjetividad de lo que realmente “es necesario o no lo es”.

5.  No se puede renunciar al valor de compartir.

6.  Es importante crear conciencia de la responsabilidad de los gastos. Ser críticos ante el consumo, incluso después de haber comprado, para reconocer, en su caso, que se ha hecho una mala compra. También de los errores se aprende.

7.  Revisa periódicamente cómo y en qué se gasta el dinero en casa. A menudo se descubre que lo que se niega a los hijos no tiene un mismo tratamiento cuando se trata de aficiones de los padres.

8.  La mentalidad consumista lleva también a no cuidar las cosas, a cambiarlas por el afán de usar otras nuevas, a veces como consecuencia de la frivolidad que se deja deslumbrar fácilmente por lo nuevo que, por serlo, parece mejor que lo anterior. Un comportamiento alentado muchas veces por campañas publicitarias que conduce a consumir más de lo necesario.

fuente:
hacerfamilia.com
Ricardo Regidor

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Publicado el 26 noviembre, 2016 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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