Ciberbullying, el delito de los menores de edad

Ciberbulying, el delito de los menores de edad
Foto: ISTOCK Ampliar foto

Muchos padres han oído hablar del bullying, que hace referencia al maltrato e intimidación entre los propios compañeros de colegio, de forma repetida y mantenida; y del ciberbullying, que se ejerce mediante el ordenador o el teléfono móvil, es decir, con las nuevas tecnologías y redes sociales. Pero no tantos saben qué constituye un delito.

El ciberbullying casi siempre se produce lejos de los ojos de los adultos, con la intención de humillar y de someter abusivamente a una víctima indefensa, por parte de uno o varios agresores a través de agresiones verbales y/o sociales, con resultados de victimización psicológica y rechazo grupal.

La crueldad del ciberbullying: ¿qué es lo que falla?

Los menores pueden demostrar una crueldad brutal al hacer ciberbullying y enzarzarse en auténticas espirales de violencia, parapetados tras el anonimato que permiten las nuevas tecnologías y las redes sociales. Esto, que es trágico para el acosado o víctima del ciberbullying, también es pernicioso para el acosador. Unos y otros van a deformar sus sentimientos lo que puede acarrearles problemas en su vida adulta.

Para unos padres es terrible descubrir que su hijo está siendo víctima del ciberbullying, pero también lo es si se trata del acosador: un delincuente (porque el ciberbullying es un delito) que hace daño a otros y que, muchas veces, disfruta haciéndolo, aunque sólo sea a modo de broma.

La crueldad del ciberbullying

Como mínimo, el ciberbullying debería ser tema de conversación familiar; como máximo, el ciberbullying puede acarrear alguna consecuencia penal (aunque la ley del menor los ampare) y civil (compensaciones económicas por el daño causado). El menor acosado sufre un auténtico drama, no suele hablar de lo que le ocurre, por temor, por vergüenza o incluso, porque llega a echarse a sí mismo la culpa de lo que le sucede.

El acosador y la víctima del ciberbullying

La edad, tanto de los agresores como de las víctimas del ciberbullying, se comprende entre los 11 y los 16 años, plena etapa donde los niños están formándose como personas.

Los acosadores provienen de cualquier capa de la sociedad, pero todos tienen unos rasgos en común. Todos han sido educados en valores como la sumisión o la prepotencia, no en la igualdad, y están acostumbrados a avasallar al otro. Los adolescentes agredidos, por su parte, suelen ser niños muy sobreprotegidos, tímidos y con una severa dificultad para socializar y comunicarse.

Los ciber-acosadores pierden la visión ética del uso que están dando a la tecnología, además de pensar que no están ocasionando un daño a los demás. Son jóvenes que tienen una severa disfunción en su capacidad empática, no logrando ponerse en el lugar de la víctima.

Medidas a tomar ante un caso de ciberbullying en casa

1.  Cambios en el estado de ánimo, abandono del grupo de amigos, miedo a relacionarse, etc. son algunas de las manifestaciones externas del adolescente víctima de ciberbullying.

2. Busca ayuda y cuéntalo. Si sospecháis que vuestro hijo pueda estar siendo víctima de este acoso informático, debéis buscar ayuda en vuestro entorno próximo: amigos, profesores, orientador escolar, etc.

3.  En caso de confirmar las sospechas, es importante tomar las medidas pertinentes para poner fin a tan desagradable y peligrosa situación recurriendo, si no hubiera más remedio, a la denuncia ante las autoridades competentes.

4.  Si vuestro hijo es el acosado, procurar hablar con él para que exteriorice sus preocupaciones y ayudarle a encauzar las posibles soluciones.

5.  Si por el contrario es el acosador debéis profundizar en la educación afectiva de vuestro adolescente, pues es evidente que hay algo que chirría.

De vez en cuando, es bueno sacar el tema del ciberbullying en las conversaciones familiares. Por un lado, podemos aprovechar para dar formación e información a nuestros hijos en este terreno. Por otro, nos servirá para sondear cómo reacciona nuestro hijo, intuyendo si todo va bien, si está siendo una víctima más o si puede que tengamos un acosador en casa.

Ana Aznar
Asesoramiento: Fernando García Fernández. Director de Comunicación. Colegio Irabia (Pamplona)

fuente: hacerfamilia

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Publicado el 14 septiembre, 2016 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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