Lactancia materna: consejos para el verano

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Si superar el calor del verano es difícil, todavía puede ser más complicado para la mamá que está dando el pecho y para el bebé que lacta, pues el aumento de las temperaturas tiene efectos físicos directos en ambos. Toma buena nota de onsejos de verano para compatiblilizar la lactancia materna con el calor del verano, tanto si quedas en casa como si vas a salir de viaje.

¿Cómo afecta el calor al bebé lactante?

Dado que el metabolismo de los bebés es más rápido que el de los adultos, tienen mayor riesgo de deshidratación. Para mantener el nivel adecuado de hidratación los especialistas recomiendan dar el pecho a demanda, sin excepciones, siempre que el bebé quiera y acortar el tiempo entre las tomas. Pero ¿cómo sabemos que nuestro hijo puede estar deshidratado?

“El niño suele pedirlo cuando lo necesita y en verano más a menudo con llanto”, indica la Dra. Cristina Bonjoch, especialista de la Unidad de pediatría PAIDO-DEX, del Hospital Universitario Dexeus de Barcelona y miembro de Top Doctors. “Pero hay muchos otros síntomas que indiquen que el bebé está sediento, como son los cabeceos, sacar a menudo la lengua y llevarse la mano a la boca, la reducción de la orina o bien orina concentrada, de aspecto oscuro y olor más fuerte”. Otros indicadores de alarma podrían ser la somnolencia, la irritabilidad, el sudor frío, la pérdida de vitalidad habitual o el aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria.

¿Cómo afecta el calor a la mamá lactante?

La madre que está dando el pecho sufre un aumento de la temperatura corporal por dos motivos: el propio calor del verano y el continuo contacto directo con el bebé durante el amamantamiento. La transpiración aumenta y se produce una reducción de la hidratación natural que da lugar a la disminución de leche.

El Dr. Gonzalo Oliván, pediatra en el Centro de Pediatría y Adopción Internacional de Zaragoza y miembro de Top Doctors, destaca la importancia de “beber suficiente agua o líquidos a lo largo del día, que madre y bebé lleven ropa de tejidos livianos y frescos, buscar sitios frescos al resguardo del calor y del sol para realizar las tomas, tener una botella de agua a mano para evitar interrumpirlas por la sed y colocar una gasa fina entre la piel de la madre y la del bebé para reducir el aumento de temperatura corporal de ambos por el contacto directo”.

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El verano puede provocar en la madre lactante un aumento de la irritabilidad, la apatía y el cansancio derivado de las altas temperaturas. Asimismo, sus niveles de ‘oxitocina’ aumentan cuando el bebé succiona y le produce sed. “No hay ningún problema en beber durante la toma, al contrario, hay que hacerlo”, subrayan los expertos.

Dudas y respuestas sobre la lactancia en verano

1. ¿Hay que darle agua al bebé? El 88% de la leche materna está compuesta por agua por lo que el bebé no necesita agua entre toma y toma si tiene menos de 6 meses y está tomando el pecho a demanda. A partir de los 6 meses, si ya ha iniciado la ingesta de otro tipo de alimentos, es bueno ofrecerle agua en vaso (no directamente de la botella ni en biberón) de vez en cuando. “Si se le ofrece el pecho antes de las papillas o purés, tal y como se recomienda durante el primer año, probablemente no necesitará agua y no la querrá. A medida que se va haciendo grande y toma más cantidad de alimentos sólidos, generalmente beberá el agua que se le ofrece”, asegura el Dr. Oliván.

2. ¿Qué dieta debe llevar la madre? El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda comer 5 veces al día y llevar una dieta variada que incluya todos los tipos de alimentos con un aporte mínimo de 1800 calorías diarias. En verano las verduras y las frutas de temporada (en forma de ensaladas, sopas frías, macedonia, zumos, batidos o piezas enteras) son las grandes aliadas para la madre lactante ya que aportan hidratación y nutrición a partes iguales.

3. ¿Qué debe beber la madre para tener una buena lactanciaPrincipalmente agua y zumos naturales, entre 2 y 3 litros al día o lo que le pida el cuerpo. Se deben evitar los refrescos azucarados y las bebidas estimulantes (colas, café, té), y por supuesto están contraindicadas las bebidas con alcohol.

4. ¿Cuáles son los requisitos de conservación de la leche materna? Si es necesario extraerla leche materna para almacenarla y transportarla, las altas temperaturas pueden hacer que pierda sus propiedades o se contamine. Es importante extremar los hábitos de higiene, limpiando bien la zona del pezón/areola, el sacaleches y los recipientes de almacenamiento. La mamá deberá mantener siempre las manos bien limpias. La leche puede refrigerarse hasta 8 días en nevera a una temperatura entre 0 y 4ºC (siempre en el fondo, no en la puerta) y no debe permanecer congelada más de dos semanas.

Si se realiza la extracción fuera de casa, la leche puede conservarse en una neverita portátil bien enfriada. El Comité de Lactancia Materna de la AEP recomienda que entre los 25 y 30ºC de temperatura ambiente, la leche materna extraída se refrigere en la nevera antes de que hayan transcurrido de 4 a 6 horas. Por encima de los 30ºC de temperatura ambiente, la leche materna no puede mantenerse fuera de la nevera más de 4 horas.

7 consejos compatibilizar lactancia materna y verano

1. No planificar un calendario turístico apretado durante los primeros meses de lactancia, especialmente durante el primer mes.
2. Si el trayecto en automóvil es largo, habrá que amamantar al bebé en ruta. Se recomienda parar y buscar una posición cómoda y fresca para los dos, sin prisas, aunque suponga alargar el tiempo del viaje.
3. Si se viaja en tren o en avión, el bebé viajará en los brazos de mamá (con un cinturón especial) y ella puede darle el pecho en cualquier momento. Tanto la mamá como el bebé deben vestir ropa ligera y fresca.
4. Colocar una gasa fina entre la piel de la madre y la del bebé durante la lactancia, para reducir la temperatura corporal de ambos.
5. Tener siempre a mano una botella de agua para evitar interrumpir la toma por la sed que aparece durante el amamantamiento.
6. Buscar sitios frescos al resguardo del calor y del sol para realizar la toma. Si se está dentro de casa y fuese necesario, se recomienda cerrar ventanas y bajar persianas.
7. Si se utiliza ventilador o aire acondicionado, o se está en un local donde tienen ventilación, hay que procurar evitar la exposición del bebé al flujo de aire.

Los expertos inciden en la importancia de dar el pecho a demanda, cada vez que el bebé quiera, y no darle agua entre las tomas si tiene menos de seis meses. Para controlar que el bebé esté bien hidratado, debe mojar 6-7 pañales durante el día.

Marina Berrio
Asesoramiento: Dra. Cristina Bonjoch, especialista de la Unidad de pediatría PAIDO-DEX, del Hospital Universitario Dexeus de Barcelona

Fuente:
Hacerfamilia.com

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Publicado el 21 julio, 2016 en Amor, Familia, Maternidad, Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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