Quiero un hijo pero mi pareja no

En toda pareja estable, en mayor o menor medida, es natural que en algún momento se llegue a la decisión de tener hijos. Pero ¿qué ocurre si uno de ellos no lo desea?

¿Cómo compaginar esta diferencia de opinión en un asunto tan importante sin que la relación salga demasiado perjudicada?

Lo primero que habría que pensar es si es conveniente seguir alimentando una relación en la que los ideales de presente y de futuro son tan distintos. No debería obligarse a ser padre o madre a la fuerza a quien no se siente preparado o dispuesto para ello, no solo pensando en uno mismo sino también en el hijo que va a nacer. Tampoco podemos quitar a alguien la experiencia de ser padre o madre, ya que no hay ninguna otra experiencia en el mundo que pueda sustituirla.

¿Qué hacemos entonces? Esperar a que la pareja cambie de idea para satisfacerte a ti puede ser eterno: él o ella puede que no se decida nunca y a ti se te va a “pasar el arroz” esperando. Como no podemos hacer que una persona acepte ser padre o madre por imposición, y también porque la libertad del otro es sagrada, veremos qué puede hacer quien sí quiere tener ese hijo y no sabe qué decisión tomar.

Reflexiona sobre lo que tú quieres

En primer lugar debes tener una larga conversación, pero no con el otro, que seguro que se pone “de uñas” cada vez que tú abordas el tema. Tienes que conversar con total sinceridad contigo, hacerte preguntas muy importantes que nunca te has hecho y que se dilatan en el tiempo sin resolución ninguna. Debes preguntarte y estar seguro de que tienes muy claro que quieres tener un hijo, por ti mismo y que no es un capricho momentáneo, es decir, que es un deseo sólido y has reflexionado sobre ello lo suficiente.

Tienes que tomar la firme resolución de darte lo que realmente quieres. Ya hemos dicho que la libertad del otro es sagrada, por lo que la tuya también lo es: darte lo que tu alma anhela profundamente y sin hacer concesiones pensando en lo que otros quieren para ti. Debes tener el suficiente amor hacia ti mismo para obsequiarte con el mejor regalo, el que más te gustaría tener, la venida de un hijo, ya que éste es el mejor regalo que te gustaría recibir. El amor hacia ti es fundamental, ¿has oído esta frase?: “Si no te quieres tú, ¿quién te va a querer?”.

Pregúntate si es mayor tu deseo de estar en una relación sin un futuro para compartir, con condiciones que te cuesta trabajo aceptar y en la que tu opinión no cuenta o cuenta muy poco, o crees que es superior la relación con tu hijo y empezar un futuro nuevo lleno de posibilidades. Si te haces estas preguntas con la mayor sinceridad y sin tener en cuenta las opiniones de los demás, la respuesta vendrá enseguida. Sigue siempre a tus ilusiones, conéctate con el propósito de tu vida y vive siempre en el presente fabricando tu futuro.

Fuente: http://www.serpadres.es/

Carmen Tito Sánchez

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Publicado el 30 junio, 2015 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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