Crianza responsable: 10 claves para educar

Una parte muy importante del desarrollo infantil pasa por las reglas para convivir que los padres deben enseñar a sus hijos. Las normas básicas coinciden en brindar a los menores un ambiente seguro y afectuoso, en el que desarrollen su autoestima y aprendan a relacionarse con los demás de forma saludable.

El Colegio Real de Psiquiatras de Reino Unido ha publicado una serie de documentos informativos dirigidos a padres, profesores y cuidadores, bajo el título ‘Salud mental y crecimiento‘. Estas recomendaciones ponen el acento en la importancia de desarrollar habilidades para una crianza responsable desde los primeros años de vida de los menores.

Los especialistas británicos apuntan que las reglas son una importante parte del día a día que hacen posible la convivencia entre las personas. “Si el niño no aprende cómo debe comportarse, le será difícil relacionarse con otros niños y con los adultos. Los niños encontrarán difícil aprender en la escuela, se comportarán mal y probablemente sean infelices y se frustren”.

10 claves para educar a los hijos

La clave está en descubrir estrategias que funcionen bien, tanto para los padres como para los hijos y para facilitar este cometido fundamental, los psiquiatras británicos aportan algunas ideas:

Sé claro y constante:si no te atienes a las reglas fijadas, tus hijos aprenderán que si las ignoran, probablemente terminarás por claudicar. La experiencia personal sobre la infancia es muy importante. Incluso si deseas hacer las cosas de forma diferente a lo que viviste cuando eras niño, puedes encontrarte haciendo lo mismo con tus hijos o incluso todo lo contrario. Es útil tener como objetivo ser lo más claro y coherente posible.

Utiliza los elogios: haz saber a tus hijos cuándo hacen algo bien y cuándo te sientes feliz con ellos. Puedes, por ejemplo, darles un abrazo, un beso y decirles lo obedientes, lo buenos que son y lo contento que te ponen portándose así. Es muy importante hacerlo inmediatamente después de la acción bien hecha.

Planifica por anticipado: esto ayuda si tú y tus hijos conocéis las reglas para situaciones particulares antes de que sucedan. No establezcas estas reglas sobre la marcha, si por ejemplo la hora de ir a la cama son las 20:30, asegúrate de que todos lo sepan y atente a ello.

Implica a tu hijo:siéntate con tus hijos y habla con ellos sobre buenas conductas. Te sorprenderás de descubrir que existen más coincidencias que diferencias en este sentido.

Mantén la calma: esto puede ser difícil de llevar a cabo cuando estamos en medio de un conflicto, pero ayuda. Cálmate y sé claro en tus directrices como: “por favor apaga la televisión” o “es hora de ir a dormir”.

Sé claro con tu hijo:decirle al pequeño “pórtate bien” no basta, hay que decirle exactamente lo esperamos de él. Si el niño no puede entendernos, difícilmente nos obedecerá. Por eso, siempre resulta mucho mejor órdenes breves y simples, como: “por favor, guarda tus juguetes”.

Sé realista: no lo eres si prometes una recompensa extraordinaria o amenazas con un castigo horrible cuando no vas a llevarlos a cabo. Es mucho mejor ofrecer pequeños premios en vez de castigos. Por ejemplo, “cuando hayas ordenado tu habitación, puedes tomarte un helado”. No esperes milagros, si tu hijo ordena sólo en parte la habitación, elógialo por haber empezado la tarea.

Da importancia a tu relación: cuando existen dificultades es fácil olvidar que también existen los buenos momentos compartidos. Todo el mundo puede acabar sintiéndose enfadado y disgustado. Por eso es necesario planear buenos momentos en común. Podéis jugar a algo, leer o cocinar juntos durante al menos 10 minutos al día.

Mostrad un frente común: si los padres discrepan sobre las reglas y lo que esperan de sus hijos, éstos podrían sentirse confundidos porque no saben qué se espera de ellos. Además, pueden descubrir que si preguntan por separado a cada progenitor, obtendrán una respuesta distinta. Por ello, es importante, hasta donde sea posible, que todo aquel que cuide de los niños (tíos, abuelos…) esté de acuerdo en los aspectos más importantes y en las conductas que quieren fomentar en los menores.

Fomenta las conductas positivas: la crianza puede ser un trabajo difícil, tanto emocional como físicamente. Es fácil dejar las cosas pasar si se está estresado, deprimido, cansado, muy ocupado o no tienes quien te ayude a cuidar de los niños. Sin estímulos y expectativas consistentes, los niños pueden desarrollar malos hábitos en su conducta.

Los especialistas británicos apuntan que, ante la existencia de problemas en la crianza, es bueno hablar con otros padres o amigos, los profesores del niño e incluso su pediatra. “Cambiar la conducta de un niño puede ser algo lento y difícil pero se puede conseguir”, añaden.

Por último, si el problema de comportamiento es grave, el pediatra puede aconsejar la participación de algún especialista en el ámbito de la salud mental en niños y adolescentes, que puede ayudar a descubrir qué está causando el problema y sugerir métodos prácticos que ayuden a superar la situación.

Fuente: http://hacerfamilia.com

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Publicado el 25 junio, 2015 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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