Cinco pasos para hablar con un adolescente y no desfallecer en el intento

1.Reconoce la realidad

Lo primero que debes hacer cuando quieres hablar con tu hijo es reconocer la realidad: el adolescente es diferente a sus padres. Una vez somos conscientes de esto, lo demás irá más fluido porque estaremos comenzando a tener empatía y a comprender que, igual que en ciertos aspectos hombres y mujeres son diferentes, lo mismo ocurre entre padres e hijos adolescentes.

2.Escucha

Una vez tenemos esta nueva actitud, es el momento de escuchar a nuestro hijo, escucharle de verdad. “No estoy hablando de hacer contacto visual mientras mentalmente preparas tu siguiente frase”, aclara este experto, que explica que es necesario “empaparse” de las palabras que dice nuestro hijo para ir“desbloqueando” nuestra mente.

Para un momento y piensa sobre esto, ¿alguna vez has escuchado realmente a tu hijo? Si lo has hecho, no podrás negar que es una sensación increíble, porque escuchar significa entender, y ser capaces de ponernos en su lugar para, de este modo, mejorar la comunicación actual y en el futuro.

3.Adapta tu perspectiva

Ya has aceptado que tu hijo no es de tu mismo planeta y estás escuchando cuidadosamente lo que dice. Bien hecho. El siguiente paso es dejar que sus palabras calen en tu mente libre de prejuicios para que adaptes tu perspectiva. Muchas veces tendemos a responder con argumentos en contra a cada “movimiento” que hace nuestro hijo, pero eso no es lo mejor.

“Quiero que seas diferente y veas las cosas desde su perspectiva”, continúa el orientador, que aconseja ponernos en su lugar y recordar cómo éramos nosotros cuando teníamos su edad. De este modo, estaremos más cerca de acercarnos al “lugar” en el que viven nuestros hijos adolescentes.

4.Confirma lo que escuchas

Una buena comunicación requiere entendimiento pleno, por lo que, en lugar de dar por hecho que sabes lo que tu hijo está diciendo, mejor confirmarlo. Frases como: “entonces, quieres decir que…”, por ejemplo, muestra a tu hijo que realmente le estás prestando atención y tienes interés en entenderlo.

Para este experto en relaciones entre padres e hijos, esta simple frase podría ayudar a suavizar situaciones muy tensas, aunque este no es su único beneficio. Cuando confirmas lo que estás escuchando de tu hijo, probablemente encuentres que en algunas cosas estabas equivocado, lo que dará a tu hijo la oportunidad de aclarar la confusión.

5.Responde

Con todos estos pasos, habrás conseguido acercarte al idioma de tu hijo. Con esta habilidad, ya puedes responderle de una forma que realmente le “llegue” y haga que él lo entienda. Como aclara de nuevo Kestin, esto no significa dejar a nuestro hijo la total libertad para decir cualquier cosa que quiera, aún somos sus padres y nuestra labor es educarles. Sin embargo, esto significa que podremos acercarnos a hablar en el mismo idioma que nuestros hijos.

Ángela R. Bonachera

Fuente: www.hacerfamilia.com

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Publicado el 16 abril, 2015 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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